sábado, 17 de septiembre de 2011

LA TRAGEDIA DE LOS QUE RESCATARON LOS CUERPOS DE LOS 11 DIPUTADOS

Rescate cuerpos

En el sitio de donde fueron rescatados los cadáveres aparecen Álvaro Leyva y, al fondo, los campesinos.

A campesinos que rescataron los cuerpos de los 11 diputados del Valle los persigue la violencia.

A los 18 campesinos de Nariño que rescataron de la selva los cuerpos de los 11 diputados del Valle asesinados por las Farc los persigue la violencia.

A dos de ellos los mataron y los otros huyeron de su pueblo por las amenazas. Tuvieron que abandonarlo todo, hasta a sus familias, y dicen que no entienden por qué los atacan, si lo único que hicieron fue ayudar al ex ministro Álvaro Leyva y al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) a traer de regreso los cuerpos de los políticos.
Tres de ellos viven ocultos en Cali. Poco salen de sus cuartos, por temor a que la guerrilla también allí los haya ubicado.
Todo empezó el 7 de septiembre del 2007. Ese viernes estaban jugando fútbol. "Llegaron a pedir que les ayudáramos. Les dijimos que si eso no iba a traer problemas y nos respondieron que no, que ya tenían todo hablado (...). Y mire", dice uno de ellos.
El domingo 9 terminaron de recuperar los cuerpos y se devolvieron a su vereda de Barbacoas (Nariño). No bien habían llegado cuando les mandaron a decir que eran "unos sapos".
A varios los llevaron a hablar con 'J.J.', jefe del frente 30 de las Farc. Y el acoso fue tanto, dicen, que uno a uno fueron cogiendo sus pocas cosas y salieron del pueblo.
Los que se quedaron, Wilson y Pacheco, fueron asesinados. Guylhem Labier, vocero del CICR, dice que esa institución los ha ayudado en la medida de sus posibilidades, pero que los campesinos viven "una situación dramática".

viernes, 16 de septiembre de 2011


Las Farc y el Eln contemplan la llegada al poder de un movimiento similar al de Chávez en Venezuela, cuyo objetivo sería acceder al llamado Socialismo del siglo XXI.

 Cierta izquierda que tenemos en casa es amiga de las propuestas seductoras y de feroces descalificaciones, unas y otras divorciadas de la realidad.
    Nada más seductor, por ejemplo, que manifestarse partidario del diálogo para poner fin al conflicto armado y exigir -como lo hace un Iván Cepeda- el desmonte de las estructuras de guerra.
    Muy bonito también es decir que la población civil debe ser puesta al margen del conflicto armado y que para ello se han creado las llamadas Comunidades de Paz, como la de San José de Apartadó.
    Quienes no comparten estas propuestas son vistos por los más connotados voceros de la izquierda colombiana como enemigos de la paz, miembros de la extrema derecha o de la tan de moda mano negra.
    ¿Cuál es la realidad? La conocemos todos. No es que seamos las víctimas de un conflicto cuya responsabilidad corre por partes iguales entre guerrilleros, paramilitares y militares y con el cual muy poco tenemos que ver, salvo como víctimas y espectadores ajenos a semejante lucha. Esta es una manera piadosa de cierta izquierda para disfrazar lo que desde hace más de 45 años padecemos: una guerrilla, sustentada por el narcotráfico, que se vale de métodos típicamente terroristas, como asaltos, atentados, asesinatos, secuestros, minas antipersona, y cuya principal víctima es la población civil.
    Las Fuerzas Armadas cumplen la función de protegernos con un alto costo en vidas y en lisiados. ¿Quién que conozca la situación colombiana puede dudarlo? ¿Será una posición de extrema derecha reconocerlo así?
    La población civil, víctima de las acciones terroristas de los grupos en armas, incluyendo desde luego a los paramilitares y ahora las 'bacrim', en vez de marginarse debe prestar su colaboración en esta lucha a través de redes de cooperantes. Como es universalmente sabido, la unión de la Fuerzas Pública y la población civil es esencial en los países amenazados por el terrorismo. Por otra parte, las llamadas Comunidades de Paz, creadas por voceros de la izquierda, no tienen los fines apostólicos que estos les asignan. Jamás he olvidado lo que 'Samir', el segundo comandante del frente V de las Farc, hoy reinsertado, me contaba en Carepa hace un año: "La Comunidad de Paz de Apartadó nos servía de refugio cuando había incursiones militares en la zona".
    La paz, desde luego, es un anhelo nacional. Así lo percibieron mandatarios como Belisario Betancur o Andrés Pastrana cuando intentaron el diálogo. Pero luego del colosal engaño del Caguán, todos sabemos que la guerrilla se sirve de estos anhelos solo para reforzar o proteger su aparato de guerra. La triste verdad es que, pese a los golpes sufridos bajo el gobierno de Uribe, no se siente derrotada ni dispuesta a desmovilizarse. Cuenta con el millonario sustento de la droga, una nueva estrategia de lucha y una efectiva infiltración en el aparato judicial del país, en universidades y medios de comunicación.

    Muchos colombianos, de izquierda o no, piensan hoy de buena fe que la guerrilla, incapaz de acceder al poder por las armas, tendrá tarde o temprano que negociar ventajosamente su desmovilización con el actual gobierno. Pues bien, esa opción tiene mucho de cuento de hadas. Las Farc y el Eln, atentos a lo que hoy ocurre en el continente, contemplan otra alternativa: la llegada al poder entre nosotros, tarde o temprano, de un movimiento similar al de Chávez en Venezuela o el de Correa, Evo Morales o Daniel Ortega, cuyo objetivo sería el mismo de la lucha armada: acceder al llamado Socialismo del siglo XXI. Como sea, es mejor examinar estas peligrosas opciones en vez de comer cuentos. Aunque por culpa de ello se nos siga ubicando en los malignos parajes de la extrema derecha.
    La paz, desde luego, es un anhelo nacional. Pero todos sabemos que la guerrilla se sirve de estos anhelos solo para reforzar o proteger su aparato de guerra.

domingo, 1 de mayo de 2011

EL DIRECTOR DE ANNCOL



Poco antes de partir para Caracas, el camarada 'Alberto', director de Anncol, puso en marcha otra campaña más -ahora generosamente financiada-, tendiente a destruir la imagen del presidente Uribe y su entorno.
Cuenta un testigo presencial que en las instalaciones de Café Stereo, en la fría Estocolmo, hubo muchas fiestas y felicitaciones entusiastas para 'Alberto' por el artículo con el que comenzó Anncol la andanada: "Esta es la pandilla de los Uribeños. ¡Conózcala!". "Hay que felicitar es a 'Milton' -dizque les dijo 'Alberto'-; él tituló e ilustró mi artículo con la foto de Luis Carlos Restrepo. A ese vergajo psiquiatra lo molemos porque lo molemos". 'Alberto' informó a sus contertulios de ocasión que viajaría a Venezuela para afinar los ataques contra Uribe. -'Márquez' y 'Timo' están entusiasmados -les contó. Los camaradas de USA tienen una o dos personas viajando por las ciudades a donde va Uribe; y en Metz (Francia) está localizado otro. Cuando llega Uribe, los camaradas, acompañados de algunas oenegés nuestras, lo reciben en la puerta del auditorio con una buena guachafita, agitan consignas y lo descalifican con el grito de guerra ¡Uribe, paraco!
    La campaña iniciada por Anncol iba viento en popa. Oenegés amigas y miembros calificados del PC3, agazapados en medios de comunicación, recibieron precisas instrucciones de 'Alberto'.
    En menos de una semana se publicaron más de 10 artículos contra la integridad moral de Uribe y su familia (ver aporrea.org). 'Iván Márquez' felicitó a 'Martínez' por el último titular que puso en la página antes de montarse en el avión: "Buenos mozos, ricos e inteligentes y otros demonios". "Aquí en Caracas -dijo- verá lo que tenemos contra esos muchachos y contra Restrepo. Ya hay periodistas amigos para amplificar la cosa".
    Como ninguno, el camarada 'Alberto' es la encarnación de la combinación de todas las formas de lucha: las legales y las clandestinas; la persuasión y la fuerza; la organización de masas y la acción en la banda terrorista. Casi niño, militó en las juventudes comunistas; en los setenta, su partido lo 'ascendió' a formas más elevadas de lucha, es decir, le puso el camuflado; 'Marulanda' y 'Reyes' le vieron madera y lo destacaron como cuadro fundador de la UP (incluso, como 'Reyes' y 'Márquez', fue elegido para una corporación pública); volvió a las andanzas uniformadas al final de los ochenta bajo el mando de 'Iván Márquez', quien, precisamente, descubrió en 'Martínez' su vena periodística y su capacidad de mimetizarse en cualquier ambiente legal. Por eso lo hizo volver 'a la civil' y le encomendó una tarea que parecía imposible: salir de Montes de María, aprender idiomas, instalarse en Europa y fundar un conglomerado de medios: emisora, revista y, posteriormente, periódico digital.
    Me quito el sombrero con los logros de 'Martínez' en Suecia. Disfrazado de 'perseguido político', logró en poco tiempo la ciudadanía sueca. Ya con cédula, registró a su nombre la agencia de noticias Anncol; y, de buenas a primeras, sin que nadie hubiese tenido tiempo de oponerse, convirtió a Suecia en santuario de las Farc; en una zona de despeje para hacer, impunemente, propaganda de las Farc contra el Estado y el gobierno de Colombia.
    Hay evidencias directas de cómo involucró a Suecia en esa especie de complicidad con el terrorismo. Antonio Salas, en El palestino (pág. 580), narra su visita a Café Stereo, y, escandalizado, dice que una apología al terrorismo como la que oyó allí (ver YouTube) hubiese puesto en España un batallón antiterrorista al frente de la emisora. Por su parte, Ernesto Yamhure, funcionario de la embajada de Colombia, sufrió los peores desaires por parte de la cancillería sueca, porque 'Martínez' los convenció de que era un espía y que seguramente tenía la "misión oficial de secuestrarlo". Esperemos el juicio, que será como una caja de Pandora.
Jose Obdulio Gaviria
El Tiempo abril 26 de 2011

miércoles, 20 de abril de 2011

TRONO MORAL (IV)



OIMOS, INDIFERENTES, COMO CRIMINALIZAN SISTEMATICAMENTE LAS OPERACIONES DE LA FUERZA PUBLICA. NO EXIGIMOS QUE SE LAS TRATE CON OBJETIVIDAD Y RESPETO.

Nos falta decisión para acompañar a las autoridades en el combate por el trono moral. Sabemos que la causa de la seguridad es justa y la del terrorismo es criminal; pero oimos, indiferentes, como criminalizan sistemáticamente las operaciones de la fuerza pública. No exigimos que se las trate con objetividad y respeto. Una revista y una cadena de emisoras "políticamente correctas" y "progres" venden como verdad ese sofisma inventado por las propias Farc (ver "sofismas del terrorismo en Colombia"): que combatirlas es una insensatez; que son inderrotables por que "tienen el apoyo del pueblo"; que qué cuentos de seguridad democrática; que bastará mantener un intercambio epistolar para que logremos un "acuerdo de paz", y que, para el efecto, entreguemos la personería nacional a "Colombianos y colombianas por la paz" ¡Que raro! Para ellos, los operativos de la fuerza pública siempre conllevan mala fe, sevicia, irrespeto de los derechos humanos. Recuerdo como denigraron de quienes dieron por sentado la autoría de las Farc en los actos terroristas de El Nogal, La Universidad Militar, y Caracol. Ellos, en cambio, ¡hicieron cerrada y férrea defensa del "buen nombre" de las Farc! Con insidia, echaron a rodar la bola sobre la constitución de una organización terrorista que quería "poner a pelear a la izquierda y la derecha dentro del gobierno". La banda Farc, ni corta ni perezosa, ordenó a su periódico Anncol, y a todos sus panegiristas, repetir el cuento en cuanta ocasión tuvieran a la mano. En la Colombia real -en los barrios de Bogotá y en los departamentos-, la cosa es a otro precio. Tomemos una muestra cualquiera En el Diario del Otún de Pereira, Jaime Castaño Torres escribió en su columna "Todos contra el Ejército...pero piden seguridad": la moda de la semana ha sido darle duro al Ejército por el problema de la prisión de Tolemaida. Darío Arismendi se hizo lenguas denunciando el "horrible hecho" y todos le hicieron coro, pero, a renglón seguido, pasan a pedir resultados al Ejército contra la guerrilla. El columnista Castaño nos recordó que existen la guerra política y la guerra jurídica y puso como ejemplo bien conocido el tildar a priori todo procedimiento de la autoridad como un "falso positivo". Poca trascendencia dimos la la pérdida del trono moral con el acuerdo que firmaron Obama-Santos. En el documento se da por sentado que en Colombia hay un genocidio contra los sindicalistas. Desde Medellín, el profesor Darío Acevedo puso los puntos sobre las íes en su blog y le dio elementos al gobierno para que se defienda de tamaño embuste: "La violencia en Colombia afecta a gentes de carne y hueso, a personas de todos los estamentos, clases sociales, oficios y profesiones. Algunos sectores han sido mas vulnerados que otros. No sé si habrá estadísticas (sobre) qué porcentaje de campesinos han sido asesinados por motivos o causas políticas o por ser jornaleros. Tampoco hay cifras sobre hacendados (...), ganaderos o cultivadores (...) víctimas de la violencia. (...) cada quien, a su manera, llora sus muertos. los familiares de médicos de dirigentes políticos, de policías y soldados, de maestros, de jóvenes barriales, de mujeres, de dirigentes cívicos (...). Los sindicalistas no han estado excentos del mal llamado "conflicto armado" y una Ong (la Escuela Nacional Sindical) de la que soy socio fundador y aún activo, ha venido realizando estudios estadísticos sobre la manera como la violencia afecta el sindicalismo Colombiano (...). En el periodo en que se aplicó la política de Seguridad Democrática (...) los informes se impregnaron de un sesgo ideológico y político (...): mostrar que Colombia era el país mas inseguro del planeta para el ejercicio del sindicalismo, en el que mas dirigentes sindicales eran asesinados y en el que la situación documentada desde 1986 se había puesto peor en los últimos años"
José Obdulio Gaviria
El Tiempo abril 13 de 2011 

domingo, 10 de abril de 2011

EL CENTRO PENITENCIARIO MILITAR DE TOLEMAIDA



Aflora de nuevo el tema que encabeza las presentes reflexiones, con la crónica publicada por la revista Semana en su edición 1.509, con carátula impresionante intitulada "Tolemaida Resort", anglicismo este aún no aceptado por la Real Academia de la Lengua Española, que podríamos traducir como centro veraniego, lo que da desde el comienzo un carácter sensacionalista a la publicación. Sin información personal sobre la materia, no me ocuparé de analizar el reportaje en cuanto a su veracidad, actualización fotográfica y relatos atribuidos a reclusos o veraneantes del lugar. O, mas coloquialmente "veraneadero". Lo trascendental en este caso son dos cosas: la primera, establecer con toda precisión la realidad de los establecimientos carcelarios militares, y segunda: adoptar las medidas conducentes a erradicar cualquier desviación que pueda existir por fuera de la ley y de los reglamentos carcelarios especiales, que no se deben suprimir a priori, como pretenden muchas voces desconocedoras de la profundidad del problema. Comienzo por reafirmar algo que sostuve desde el comienzo: tengo absoluta confianza en los actuales mandos institucionales. El del Ejército, bajo responsabilidad directa del general Alejandro Navas Ramos, comandante de la Fuerza Terrestre, a quien conozco desde hace años y cuyos pasos por la exigente carrera de las armas he seguido con admiración y reconocimiento de sus cualidades profesionales y, específicamente, en el campo moral, me da garantía plena de que corregirá drásticamente las anomalías resultantes de la inspección en curso, como también de que aclarará a satisfacción los aspectos que justifícan, a la luz de la justicia, la razón de ser de tales establecimientos carcelarios. En el segundo de los temas enunciados arriba, estimo indispensable establecer ciertas precisiones para consideración de quienes no conozcan suficientemente la profundidad del problema. La primera se refiere al Fuero Militar, consagrado a nuestro ordenamiento constitucional desde los orígenes de la República. La Carta Magna de 1886 lo consagró en su artículo 221, complementado por el 217, y la ley determinó lo relativo a los regímenes carcelarios especiales. Denro de este orden de ideas, las prisiones militares existentes en Colombia no son creación arbitraria de las Fuerzas Militares, como tampoco están marginadas de las obligaciones y régimen disciplinario del sistema ordinario de prisiones de la nación. Las revelaciones que se han hecho sobre irregularidades merecen, como es obvio, cuidadosa atención del Gobierno y del mando militar. No obstante, deben tenerse en cuenta, como ya se dijo, las circunstancias particulares del conflicto armado para deducir la necesidad de que los militares acusados de delitos atroces, pero que aún esperan instancias superiores para un fallo definitivo, no sean enviados a prisiones donde puedan ser objeto de represalias y humillaciones por parte de malhechores comunes. Si esas instancias superiores llegaren a declarar inocentes a reos condenados, como ocurre con inusitada frecuencia, nada podrá restituir el honor mancillado ni los tremendos impactos familiares y sociales causados por sentencias que bien pueden ser resultado de la guerra jurídica montada contra las instituciones políticas y, por ende, militares. Si hay en marcha un proceso de examen y análisis de las irregularidades denunciadas, démosles un márgen de confianza al mando militar y a la comisión evaluadora civil-militar que lo realiza. Tan perjudiciales resultan las posibles fallas como la precipitud en condenar sin conocer la verdad pura.
General Alvaro Valencia Tovar
El tiempo abril 8 de 2011    

domingo, 27 de marzo de 2011

INFORMANTE LLEVO A CAIDA DE "JERONIMO"



OTRO LEGENDARIO JEFE DE LAS FARC TAMBIEN MURIO EN MARZO. EL MINISTRO DE DEFENSA DICE QUE EL PROXIMO SERA "CANO"

Un certero disparo en la cabeza - propinado por uno de los ocho hombres del Batallón Tenerife del Ejército, que partierron hace una semana desde Neiva con rumbo a las selvas del norte del Huila - puso fin el domingo a uno de los nombres "legendarios" de las Farc. Se trata de Arquímedes Muñoz Villamil, alias "Jerónimo Galeano", quien se desempeñaba como uno de los jefes del Estado Mayor Central de las Farc y era el principal apoyo a la seguridad del comandante guerrillero "Alfonso Cano". Por su caída, se pagará una recompensa entre los 2.500 y 3.500 millones de pesos a un desmovilizado, que dejó las armas hace un mes y entregó las coordenadas para dar con el paradero del segundo hombre en el bloque Central de las Farc, por debajo de Jorge E. Torres, "Pablo Catatumbo". "Jerónimo Galeano" llevaba 35 años en la guerrilla y las autoridades le habían "pisado los talones" en varias oportunidades. Hace año y medio se salvó de un bombardeo que sepultó el campamento donde se encontraba en el cañón de Las Hermosas, en el Tolima. En ese momento, interceptaciones telefónicas lo responsabilizaban de acciones violentas contra comunidades indígenas para retomar la ruta del narcotráfico y de tomas sangrientas durante la vigencia de la "zona de distensión". Sin embargo, ahora, "Jerónimo", con 57 años de edad, estaba a cargo de 16 cuadrillas de las Farc, que integran a más de 300 hombres, y que hacían parte de la retaguardia estratégica de "Cano". La operación fue denominada "Marzo", que representa el mes "negro" en el que han muerto importantes jefes de las Farc, como "Raúl Reyes" y "Manuel Marulanda". "La semana pasada neutralizamos a "Oliver Solarte" en el sur del país, ahora hablamos de "Jerónimo Galeano" y anunciamos que "Alfonso Cano" también caerá. No descansaremos hasta acabar con las Farc", dijo ayer el ministro de Defensa, Rodrigo Rivera. Después de cinco horas en la sede de Medicina Legal en Neiva se llegó a la identificación plena del cuerpo del jefe guerrillero, por sus huellas dactilares. En el lugar fueron hallados 6 fusiles, 5 millones de pesos y un computador que quedó a disposición del CTI. En la acción cayó "Yamileth" la radioperadora del grupo. Ayer en el Ministerio de Defensa fueron condecorados los militares que participaron en la operación y se rindió un homenaje al soldado Pedro Ortíz España, quién murio en el fuego cruzado con guerrilleros. "Las cosas finalmente se dan, hay un tiempo para todo. Este es un gran golpe, nos tomó varios días para la infiltración de los soldados y combatimos con ímpetu", dijo un oficial que participó en la operación.
Sembró el terror en Tolima
Muñoz Villamil tenía circular roja de Interpol (para ser capturado en cualquier parte del mundo), 13 ordenes de captura y había protagonizado más de 36 crímenes desde 1997, entre homicidios, secuestros y ataques contra la población y la Fuerza Pública. Una de las tomas más sangrientas bajo su coordinación fue la incursión, con más de 200 guerrilleros, al municipio de Roncesvalles (Tolima), el 17 de julio del 2000. Ese día, hombres de los frentes 21 y 50 de las Farc asesinaron a sangre fría a 13 de los 14 policías que custodiaban la población. "Dijeron que nos rindiéramos, que nos iban a perdonar la vida, y los guerrilleros los mataron uno a uno con tiros de gracia", relató el único agente sobreviviente. Durante doce horas, detonaron más de 18 cilindros bomba. Informes de inteligencia revelan que "Jerónimo" estuvo al frente de 27 "acciones terroristas", entre ellas el atentado al gobernador del Tolima, Oscar Barreto Quiroga, a finales del 2009.
UN SOLDADO MURIO EN COMBATE
Pedro María Ortíz España, soldado profesional que llevaba nueve años en la Fuerza Pública, murió el domingo en el combate en el que fue dado de baja alias "Jerónimo". A sus 26 años, había realizado los cursos de Enfermero de Combate y de Explosivos y Demoliciones. Ayer fue condecorado como un héroe en el Mindefensa. Después de una misa, a las 9:00 a.m. en la catedral de Neiva, su cuerpo será llevado al municipio de Santa María.
El tiempo martes 22 de marzo de 2011

ADIOS A UN HEROE DE LA PATRIA
Con honores militares será despedido Pedro María Ortiz España, el soldado huilense que ofrendó su vida durante las operaciones que permitieron dar muerte en combate al cabecilla del Comando Conjunto Central ‘Adán Izquierdo’, identificado como Arquímedes Muñoz Villamil, alias ‘Jerónimo Galeano’.

El féretro de este héroe de patria será conducido hoy a la capilla del Batallón de Artillería No. 9 ‘Tenerife’, lugar donde será despedido por sus superiores, compañeros, familiares y amigos; fieles testigos de su incansable lucha por garantizar la seguridad, la libertad y el bienestar ciudadano. 

Mañana luego de una liturgia que tendrá lugar a las 9:00 a.m. en la catedral de Neiva, los despojos mortales del soldado profesional serán trasladados al municipio de Santa María, lugar de donde era oriundo y en donde una vez más el Comando de la Novena Brigada le rendirá los honores militares propios de las despedidas a quienes por su arrojo, sacrificio y compromiso solo pueden llamarse héroes. 

Quién era el soldado Ortiz España

El soldado profesional Pedro María Ortiz España, quien partió para incorporarse a las huestes celestiales del Dios de los Ejércitos, es una evidente muestra de esa FE EN LA CAUSA que caracteriza a los militares de Colombia. 

Ingresó al Ejército Nacional el 27 de junio de 2002 y tras prestar su servicio militar, decidió continuar en las filas de la institución castrense como Soldado Profesional. 

A sus 26 años de edad, Pedro María Ortiz España, había adelantando curso de Enfermero de Combate y de Explosivos y Demoliciones EXDE; estudios que en las acciones contra el enemigo, le habían permitido salvar la vida de muchos de sus compañeros.

Su temprana partida es una sensible pérdida no solo su familia y para la institución castrense, sino para todo el pueblo colombiano con ansias de paz.

Desde el Comando de la Novena Brigada y en nombre de todos los hombres y mujeres que hacen parte de las Fuerzas Militares, el Brigadier General Henry William Torres Escalante, expresó sus sentimientos de condolencia y solidaridad a los familiares de éste héroe, reiterando su apoyo y acompañamiento en tan difícil momento.

Finalmente el alto oficial aseguró que el sacrificio de este héroe, reafirma el compromiso del Estado colombiano, de continuar la lucha frontal para vencer a los grupos terroristas que tanto daño le hacen a nuestro país. 

“Su sacrificio no puede ser en vano, ni quedar en el olvido, es por esta razón que su partida nos lleva a continuar con más ahínco y con mucha más arrojo, nuestra batalla contra el terrorismo y los enemigos de la paz”. 

Hechos

El soldado Pedro María Ortiz España, fue asesinado por terroristas del Comando Conjunto Central en el área general de la vereda Chapinero, jurisdicción del municipio de Aipe, cuando participaba de las operaciones ofensivas contra la estructura armada ilegal. 

Durante las acciones militares, las tropas del Batallón de Artillería No. 9 ‘Tenerife’, lograron dar muerte en combate a Arquímedes Muñoz Villamil, alias ‘Jerónimo Galeano’, cabecilla del Comando Conjunto Central y hombre de confianza del terrorista ‘Alfonso Cano’, y a la radista del cabecilla conocida con el alias de ‘Yamileth’.

En el marco del registro a la zona, las unidades lograron recuperar material de guerra e intendencia y documentos de gran interés para la inteligencia militar.

Fuente: Prensa del Ejército Nacional

jueves, 10 de marzo de 2011

BACRIM Y FARC, UN MISMO FRENTE















Con un nombre de antibiotico de amplio espectro, las Bactrim o Bandas Criminales Emergentes, se han convertido en la principal amenaza a la sociedad. Según las fuentes de información, su crecimiento y cobertura es realmente alarmante. Se afirma que en enero de 2009 tenían 2.000 efectivos y en diciembre del mismo año, ya contaban con 3.700. Hoy, se dice que son 6.000 con cerca de 7.400 que les brindan apoyo y actúan en 158 municipios de 24 departamentos del país. Así las denomina el ministro del interior "el nuevo enemigo". Desde su inicio, han evolucionado de bandas que han desaparecido como tales , o se han integrado en otras, con denominaciones tan variadas como "los machos", "los paisas", "autodefensas gaitanistas de Colombia", etc, a llegar a ser seis organizaciones mayores. En cuanto a su origen, los analistas afirman que proviene de carteles pequeños de la droga, desmovilizados que volvieron al crimen, autodefensas que no se entregaron y delincuencia común. Lo que si es claro es que su razón y eje es la producción y el tráfico de drogas. Este es el punto central para caracterizarlas. Afirmar que es el gran enemigo a derrotar puede hacernos caer en un error de percepción, ya que no importa el ropaje que le den los medios, o los interesados, en el fondo comparten el mismo interés de la guerrilla: el narcotráfico. Quienes las conforman, o cuáles son sus motivos o características que los diferencian de las Farc y el Eln es una disquisición en la que no debemos entrar. En la base tiene el mismo objetivo, y a pesar de trifulcas esporádicas, es muy posible que estén integrados por efectivos que se mueven de un bando a otro. Especialmente, desde la guerrilla, lo cual permitiría camuflarse y defender sus más caros intereses. No se nos olvide que las Farc controlan directamente más del 60% de las drogas que salen del país, superando hoy en día el 70% de sus ingresos. Luego, no deberíamos orientar la opinión hacia un "nuevo peor enemigo". Indudablemente, debemos responder ante sus acciones y amenazas, pero el enemigo son las Farc y el Eln, y lo que se deriva de ellas, sin consideración alguna sobre si las Bacrím son más o menos dañinas. Además de atentar contra la existencia misma del estado, los crímenes y delitos de todo tipo que la guerrilla terrorista ha cometido, superan con creces a las Bacrim. Estas, además, deben su existencia y peligrosidad, en buena medida, a la guerrilla que se apoya en ellas y comparte el mismo negocio. Otra consecuencia, tal vez la de mayor gravedad, derivada de la diferenciación, es la de involucrar directamente a las Fuerzas Armadas en su represión, cuando de forma expresa se les considera como delincuencia común. En dicha condición, cualquier muerto o herido que se produzca por efecto de la acción de las Fuerzas Armadas, automáticamente la colocaría al márgen del DIH, con lo cual serían perseguidos como asesinos o genocidas. Algo que las ONG y los enemigos de ellas, que todos sabemos donde están, no desperdiciarían, y estarían encantados de que se les ordenara involucrarse. Si son delincuentes comunes, para eso está la Fiscalía y la Policía por mandato Constitucional. Tenemos el "mejor policía" del mundo como director, pero además, una fuerza a la que se le han dado todos los medios, y más parece un ejército regular, con un tamaño y capacidad de acción que supera a muchas en el mundo. Luego que sean estas las que los combatan, mientras estén calificados como delincuentes comunes.
Alberto Schlesinger Vélez
Periódico Portafolio
Febrero 16 de 2011