miércoles, 23 de noviembre de 2011

Respirando por la herida

 

He llegado a la conclusión que misia Piedad definitivamente es masoquista, pues le gusta que le den madera a toda hora, porque de otra manera no se comportara como lo hace en los medios, o es como la cortesana que cita Don Quijote en uno de sus diálogos con Sancho, cuando un famoso poeta de la época hizo sátiras maliciosas a las cortesanas y no la nombró a ella; muy molesta le reclamo al poeta por no haberla mencionado, y le exigió que la incluyera, como quien dice: "que hablen de mí, aunque sea mal, pero que hablen".

Prometí no volverme a referir a esta señora, pero al escuchar el sábado 12 de noviembre las declaraciones dadas en una entrevista al periodista de RCN, Antonio José Caballero, me di cuenta de que perdimos a la negrita, ya no hay nada que hacer. Según ella tenía todo listo para que su adorado Cano entregara a los secuestrados y llegó el Presidente Santos, sin consultarle, sin pedirle permiso, le tumbó la vuelta al ordenar cascarle al legendario narcoterrorista, y por esto se va lanza en ristre contra los militares, dizque porque expresan una risa diabólica cuando dan declaraciones a los medios sobre el exitoso operativo Odiseo, con el que se dio de baja al bandido, y al Presidente Santos lo acusa de querer la muerte de los militares secuestrados porque no le comió cuento a las falaces intenciones de Cano de hablar de paz. Su muerte dejó un gran vacío en el oportunismo de misia Piedad, a quien no se le conoció una sola palabra en contra de la arremetida de los narcoterroristas contra la población civil y la tropa en el Cauca donde ha muerto gran cantidad de "colombianos y colombianas".

Nuestra estafeta de Cano manifiesta en la entrevista con Caballero: "Llegué a Colombia exactamente el día del asesinato del comandante Alfonso Cano, en las horas de la mañana, cuando ya me habían empezado a contactar, para comenzar los asuntos pendientes como la liberación del grupo final de rehenes, era una decisión ya tomada por Cano", que casualidad, ni modo de preguntarle al muertito.
Esta señora mediante su trasnochado discurso de voluntad de paz de los bandidos tiene engrupidos a los familiares de los secuestrados tratando en una forma tendenciosa e irresponsable, de echarle la culpa al Presidente Santos, ya se le fue Uribe y la negra ahí. No ha podido entender que los secuestradores son sus colegas y no el gobierno, que son ellos quienes tienen que soltarlos.

Ese dolor de viuda múltiple y de querer hacer aparecer como mártir al criminal más desalmado que ha tenido el país, reivindicando su voluntad de paz es una falta de respeto con el dolor de los secuestrados, sus familias y todos los colombianos. Este comportamiento lo que demuestra es que a ella y a sus colombianos y colombianas les importa un pepino la suerte de los campesinos vecinos de los pueblos del Cauca que son bombardeados.
Qué pena que el valeroso comportamiento de nuestras Fuerzas Militares, la acertada dirección del General Navas en la inteligencia, la táctica y la estrategia en las operaciones les haya desbaratado el montaje de la nueva entrega.

El PC2 y las Farc

Colombia no está combatiendo contra 'llaneros solitarios'. Cada organismo creado durante los 80 años de historia por el PC2 tiene un papel.

Cada organismo creado durante los 80 años de historia por el PC2 tiene un papel.

Repetidos informes reportan que alias 'Timochenko', nuevo jefe de las Farc, "desde joven se involucró con la izquierda, al entrar a las Juventudes Comunistas (Juco)".

En El Espectador, Lisandro Duque certifica que alias 'Alfonso Cano' militó en las juventudes del Partido Comunista: "ambos fuimos miembros de la Juco en los setentas", dijo.

Una hagiografía que intentó construir Hugo García (El Espectador) sobre Manuel e Iván Cepeda nos recuerda que Manuel y Yira, padres de Iván, "se conocieron en Bogotá en la Juventud Comunista (Juco)" y que después de vivir décadas en la URSS y Cuba, la familia regresó a Bogotá y, "para 1975, a sus 13 años (...), Iván ya hacía parte de la Juco y seguía a pie juntillas el ejemplo de sus padres".

En Wikipedia leemos que 'Iván Márquez' "en 1977 se vinculó a las Juventudes Comunistas (Juco). Allí hizo parte de las redes de apoyo de las Farc (...); fue congresista en la década de 1980 (...) por la UP junto a Braulio Herrera".

En entrevista para estudiantes de comunicación, Carlos Lozano, director de Voz, semanario del PC, recuerda cómo tuvo "bajo (su) responsabilidad la coordinación de la separata 'Juventud', que salía mensualmente, y la página semanal juvenil de 'Voz proletaria'. La elaborábamos con un equipo de estudiantes, hombres y mujeres, de mucha calidad, entre ellos, Jorge Enrique Botero". Lozano y Botero, claro, también fueron Juco.

Wikipedia dice de alias 'Joaquín Gómez', tercero al mando de las Farc, que "fue profesor durante años en la U. de la Amazonia, al tiempo que militaba en la Juventud Comunista (Juco)".

El jerarca comunista Álvaro Delgado recuerda, enternecido, su paso por Armenia, en donde conoció el fervor comunista de Jorge Rojas, director de Codhes, y del psicópata alias 'Braulio Herrera'.

Wikipedia informa que alias 'Raúl Reyes' "nació en La Plata (Huila).
Ingresó a la Juventud Comunista de Colombia (Juco) a los 16 años. Posteriormente, se inició en el movimiento sindical mientras trabajaba para una planta de leche de Nestlé".

A la inteligencia militar nunca le pareció que ese común denominador fuera coincidencia. Algunos políticos, periodistas y académicos, en cambio, aseguran que sí; que todos pasaron por la misma escuela de formación política hace años, pero que sus caminos se separaron. Esa es una vía argumental para permitir que la acción encubierta del PC2 sea refugio imbatible para atacar al Estado y para defender a la guerrilla.

El Colectivo de abogados del Partido Comunista (Juco) es el mejor estratega militar: han definido como criminal toda acción del Estado; personalizan en un oficial el presunto crimen y se apoderan de la vocería de las 'víctimas'. Lograda la sanción penal, quedan legitimados para reclamar millones de dólares al Estado.

Ese dinero no es para enriquecimiento propio, como se está diciendo. ¡No! Con él se financian más denuncias, defensas de guerrilleros y viajes de propaganda negra contra el propio Estado.

El colectivo creó un círculo vicioso infernal, pues pretende destruir la moral de combate de las tropas, la autoestima de los gobiernos y la confianza de los ciudadanos.

¿Por qué en un comunicado del 4 de noviembre, Movice, Sintraunicol y una asociación de 'derechos humanos' lanzaron un S.O.S. para 'salvar a niños campesinos de un bombardeo' en el sitio preciso en donde se escondía 'Cano'? ¡Cumplía su tarea! ¡Quería salvar a 'Cano' de la prisión o de la muerte!

Colombia no está combatiendo contra 'llaneros solitarios'. Cada organismo creado durante los 80 años de historia por el PC2 tiene un papel. Incluso, también, alguna finalidad tuvo inventarse el fantasma del PC3.

martes, 22 de noviembre de 2011

Cayó "Alfonso Cano"



El operativo en el que murió el máximo jefe de las Farc, alias Alfonso Cano, no fue producto de la casualidad o un golpe de suerte, como se ha interpretado por parte de algún sector de la opinión que ha especulado al respecto, debido a la incertidumbre y versiones encontradas que comenzaron a circular desde el medio día.
A pesar de que cerca de las 12 del día del pasado viernes la emisora W Radio dio a conocer una información de carácter extraordinario de acuerdo con la cual el jefe guerrillero estaba gravemente herido luego del lugar en el que se encontraba escondido hubiera sido bombardeado desde tempranas horas de la mañana, el Ministerio de Defensa prefirió evitar hacer cualquier tipo de comentario oficial hasta las 7:00 de la noche.
No obstante a que el mismo medio de comunicación informó que durante el operativo habría fallecido la compañera sentimental de Cano, desde el Comando General de las Fuerzas Militares la versión parecía desvanecerse debido no solo al hermetismo que había sino al hecho de resaltar que las operaciones tenían un carácter rutinario.
De tal manera que para nadie fue una sorpresa el que cuando el ministro Juan Carlos Pinzón por fin dio a conocer los resultados del operativo el nombre de Cano solo fuera mencionado para destacar el hecho de que su jefe de seguridad había fallecido junto a su operador de radio y quien al parecer sería la compañera sentimental del guerrillero.
Pasadas las 9:00 de la noche y cuando todo el mundo consideraba que la muerte de Alfonso Cano había sido una nueva falsa alarma, la Fiscalía General de la Nación sorprendía a un país que se aprestaba a disfrutar del puente festivo con la noticia de que tras un cotejo de las huellas se había llegado a la conclusión de que el guerrillero había muerto.
Versiones del Ministerio de Defensa daban cuenta de que a pesar de que unos pocos generales tenían conocimiento de la muerte de Cano, el ministro Pinzón impartió una orden tajante de no confirmar la versión hasta que no se tuviera plenamente identificado al guerrillero, quien para sorpresa de quienes se encontraban tras su rastro lucía afeitado sin barbas y las acostumbradas gafas a las que era asociado desde hacía décadas.
“OPERACIÓN ODISEO”
Sólo hasta el filo de la media noche y luego de que la noticia se esparciera como pólvora por todas las redacciones de los medios de comunicación del país, el titular de la cartera de Defensa daba a conocer los detalles de una operación sin precedentes en la historia de Colombia, conocida con el nombre clave de “Odiseo”, confirmando en buena medida la versión difundida inicialmente por la W Radio.
En efecto, desde las 8:30 de la mañana se registró un intenso bombardeo por parte de la Fuerza Aérea en el que murieron algunos de los miembros más cercanos al esquema de seguridad de Cano, incluidos uno de sus escoltas personales, el radio operador a cargo de las comunicaciones del jefe subversivo y su compañera sentimental conocida con el alias de Patricia.
A pesar de que desde el pasado jueves se tenía conocimiento de la posible ubicación de Alfonso Cano, no había plena certeza de que en realidad se encontrara en una zona rural del corregimiento de Agua Clara (Cauca), por lo que se decidió aplazar la operación militar en la que se buscaría su captura hasta la mañana del viernes durante el que efectivamente resulta herido y pierde sus gafas.
Ante la inminente llegada de las tropas que vienen por tierra y la continua presencia de helicópteros artillados se decide que la guardia deje solo al jefe subversivo con el fin de intentar despistar a los soldados que literalmente le pisan los talones al máximo jefe de las Farc, y quienes encuentran algunos de sus objetos personales junto con sus gafas.
Sin embargo, soldados del Ejército logran ubicar la improvisada trinchera desde la que Cano trata de oponer resistencia sin mayor éxito, para terminar recibiendo tres impactos de bala de fusil en el costado derecho -uno en el cuello, otro en la ingle y uno más en la cadera- que le producen la muerte de manera inmediata en el sector conocido como Chirriadero.
SE ESTRECHA EL CERCO
Cuatro o seis meses atrás y luego de una acuciosa labor de inteligencia militar que se prolongó por años, las Fuerzas Armadas por fin daban con el que era conocido como el santuario de  Alfonso Cano, ubicado en el Cañón de las Hermosas (sur del Tolima) y que hasta ese momento había sido un lugar considerado como inexpugnable por la complejidad que ofrecía la quebrada topografía del terreno.
Situación que forzó un inesperado desplazamiento del jefe guerrillero con dirección al norte del Cauca, debiendo atravesar la cordillera occidental con el fin de poder guarecerse de una persecución sin descanso ni reposo por parte de las Fuerzas Armadas que en más de una oportunidad estuvieron a punto de capturarlo y que incluso llegaron a encontrar su cama caliente, conforme lo diera a conocer el entonces ministro de Defensa, Rodrigo Rivera.
Pese a que la persecución era intensa y el cerco se iba estrechando cada vez más, Cano siempre lograba evadir la presión ejercida por los militares no obstante a que en la retirada caían algunos de los hombres encargados de cubrir la retirada, junto a algunos de sus hombres más cercanos de quienes logró obtenerse información valiosa.
Al parecer un muy menguado Cano junto a su ya diezmada guardia pretoriana lograron incluso llegar hasta la costa pacífica del Cauca, en la que gracias a el atentado con explosivos contra una lancha de la Armada en el que murieron dos infantes y otros cuatro resultaron heridos, se volvió a encontrar el rastro del subversivo.
Alfonso Cano continuó huyendo hasta zona rural de municipio de Guapi en el que se adelanta un nuevo bombardeo que deja como saldo otros cinco guerrilleros muertos, entre ellos alias “Mincho”; motivo por el cual se toma la determinación de dirigirse hacia Toribio y la población de Caldono, en la que un nuevo enfrentamiento con la Fuerza Pública deja cuatro soldados muertos y otros diez heridos.
Pese a que Cano logra salir con vida, un avión de plataforma operado por la Policía Nacional logra interceptar una conversación entre su operador de radio, alias Pacho Chino y Patricia con el fin de ultimar un encuentro en la costa pacífica, de manera que se al fin se logran trazar las coordenadas de lugar en el que se encuentra el guerrillero.
Sector conocido como Chirriadero, Kilómetro 32 del lago de las Salvajinas del sitio Puerto Nuevo en el corregimiento de Agua Clara, donde finalmente encontró la muerte en horas de la tarde del viernes.

martes, 20 de septiembre de 2011

Combates dejaron una niña muerta y 9 heridos

Ejército y las Farc se enfrentaron junto a escuela en Caloto (Cauca). Menor de 7 años falleció por las graves heridas. Anoche se verificaba una segunda muerte.
En medio de combates del Ejército y las Farc, una explosión junto a una escuela en Caloto, norte del Cauca, dejó una niña muerta y nueve personas heridas.

Anoche (viernes 16 de septiembre de 2011) se estaba verificando una segunda muerte. Los hechos ocurrieron en la vereda El Credo, hacia las 3:00 de la tarde del viernes.

Un explosivo habría caído al lado de un centro educativo en ese poblado rural, donde estaban resguardados escolares y docentes.

Según informó el Centro Regulador de Urgencias, Emergencias y Desastres (Crue) del Cauca, los heridos fueron trasladados a centros asistenciales de Caloto, Villarrica y Cali.

Una menor de siete años de edad, que sufrió graves heridas en su cráneo por la esquirlas que dejó la explosión, falleció cuando era trasladada a un centro médico.

Entre los heridos hay otros seis menores y tres adultos, que se encuentran en regulares condiciones.

Anoche, voceros comunitarios reportaban la muerte de otra menor de edad, pero la información, al cierre de esta edición, no tuvo confirmación oficial.

El coronel Jhon Meza, comandante del Brigada Móvil Número 14, informó que los enfrentamientos se libran con facciones del sexto Frente de las Farc, cuyo cabecilla es alias 'Sargento Pascuas'.

"Los subversivos lanzaron varios artefactos explosivos hechizos conocidos como 'tatucos', que van sin dirección, desde la vereda Venadillo y uno cayó en el caserío de la vereda El Credo, cobrando la vida de una niña", indicó Meza, quien, al cierre de esta edición, confirmó que se tenía control sobre la zona.

Con este, ya son 28 los ataques que han perpetrado las Farc en el departamento del Cauca en lo que va corrido de este año. El lunes, en enfrentamientos de este grupo subversivo con el Ejército en el corregimiento El Mango, en Argelia (sur del Cauca), fallecieron cuatro policías y otros 14 resultaron heridos.

El pasado 5 de septiembre, durante la primera visita oficial que realizó Juan Carlos Pinzón luego de posesionarse como ministro de Defensa, les advirtió a los grupos al margen de la ley que "no hay forma que el Cauca le vaya a quedar grande al Estado colombiano".

DE LAS BACRIM Y OTRAS YERBAS



Le va tan mal al presidente Santos con la asignatura que más comprometido lo tiene, la de la Seguridad, que ya no la aprueba ni con el coro ayer unánime de sus conversos favoritos.
    Quien haya leído la columna dominical de María Isabel Rueda lo tendrá bien entendido. Después de las zalemas de rigor, vienen los fuetazos. Que se limitan a decir lo que todo el mundo sabe desde hace rato, y es que estamos de vuelta a los peores días. Tal vez difiera en el diagnóstico del mal, pues que no habla de la pobre conducción de la guerra, ni de la que se libra, brutal y sin piedad, contra los soldados que ayer nos defendían afrontando todos los riesgos. Esa guerra jurídica, que ya tocó la Fuerza Aérea, les ha quitado a las tropas lo único que no puede perder un Ejército que combate, que es el corazón. Pues la señora Rueda, que no se distancia en sus amargas críticas de las que hace su vecina de columna, Salud Hernández-Mora, revela lo que muchos sabían sin decirlo: volvió la vacuna.
    La vacuna es el síntoma terrible de la desesperanza. El que paga sabe que no tiene autoridad que lo defienda, bien porque no existe o porque no lo quiere defender, o porque no se atreve a intentarlo. Desde luego que lloverán las declamaciones sobre la confianza que a cada ciudadano le merecen las Fuerzas Militares, y las condenas a quienes se atreven a insinuar lo contrario. Pero si las guerras se ganaran con discursos y propaganda, Goebbels no se habría suicidado.
    Se han reducido dramáticamente las deserciones de los guerrilleros. Pero eso también tiene una explicación. Y es que los hay muy pocos y esos pocos andan tan hundidos en la selva, que no oyen las voces que quieren rescatarlos. Seguro. Por eso, los que andan en las ciudades dando golpes y preparando otros. Los que vuelan carros de la Policía con nuestros muchachos adentro. Los que atacan los pueblos. Los que cometen masacres espantables. Los que acosan los campamentos petroleros, son descarriados, que se salieron de la selva por error y no saben cómo volver a ella. Los que están volviendo a reclutar niños y siembran cada día más minas y lanzan cilindros y asesinan candidatos, y amenazan alcaldes, esos no existen. Son impresiones. Exageraciones de la extrema derecha.
    Pero lo que más nos ha impresionado de la incompetencia con que se está manejando la materia es la actitud de los ministros del Interior y de Defensa sobre la propuesta de las bacrim. Aceptemos que puede ser un bluf. Los ha habido tantos. Aceptemos que con ellas no hay negociación política posible, que de otra parte no están pidiendo. Aceptemos que el señor obispo de Montería haya sido engañado. Aceptemos todo eso. Pero mandar al diablo esa posibilidad, sin examinarla, es una insensatez sin atenuantes.
    Dice monseñor que quieren entregarse cinco mil. Y que llegarían con sus fusiles y con noticia precisa sobre los cultivos que protegen, los laboratorios donde producen la cocaína, las rutas y los cómplices para sacarla de Colombia. Como quien dice, traen la paz entera del país. Y no les hablamos.
    Dicen los ministros que las bacrim son organizaciones criminales que no merecen la atención del Gobierno. Las Farc y el Eln, en cambio, son grupos políticos con los que se habla de política. Es un mal chiste. Entre los unos y los otros no hay diferencia alguna. Son igualmente perversos, igualmente caóticos en su estructura y malvados en sus fines y sus medios. Y, de paso, viven de lo mismo. De la cocaína y de tal cual secuestro. Y de tal cual extorsión. Y de tal cual asalto.
    El presidente Santos no se ha lucido con el huevito de la seguridad. Y lo quieren llevar a cometer, con las bacrim, el peor de los errores.

sábado, 17 de septiembre de 2011

LA TRAGEDIA DE LOS QUE RESCATARON LOS CUERPOS DE LOS 11 DIPUTADOS

Rescate cuerpos

En el sitio de donde fueron rescatados los cadáveres aparecen Álvaro Leyva y, al fondo, los campesinos.

A campesinos que rescataron los cuerpos de los 11 diputados del Valle los persigue la violencia.

A los 18 campesinos de Nariño que rescataron de la selva los cuerpos de los 11 diputados del Valle asesinados por las Farc los persigue la violencia.

A dos de ellos los mataron y los otros huyeron de su pueblo por las amenazas. Tuvieron que abandonarlo todo, hasta a sus familias, y dicen que no entienden por qué los atacan, si lo único que hicieron fue ayudar al ex ministro Álvaro Leyva y al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) a traer de regreso los cuerpos de los políticos.
Tres de ellos viven ocultos en Cali. Poco salen de sus cuartos, por temor a que la guerrilla también allí los haya ubicado.
Todo empezó el 7 de septiembre del 2007. Ese viernes estaban jugando fútbol. "Llegaron a pedir que les ayudáramos. Les dijimos que si eso no iba a traer problemas y nos respondieron que no, que ya tenían todo hablado (...). Y mire", dice uno de ellos.
El domingo 9 terminaron de recuperar los cuerpos y se devolvieron a su vereda de Barbacoas (Nariño). No bien habían llegado cuando les mandaron a decir que eran "unos sapos".
A varios los llevaron a hablar con 'J.J.', jefe del frente 30 de las Farc. Y el acoso fue tanto, dicen, que uno a uno fueron cogiendo sus pocas cosas y salieron del pueblo.
Los que se quedaron, Wilson y Pacheco, fueron asesinados. Guylhem Labier, vocero del CICR, dice que esa institución los ha ayudado en la medida de sus posibilidades, pero que los campesinos viven "una situación dramática".

viernes, 16 de septiembre de 2011


Las Farc y el Eln contemplan la llegada al poder de un movimiento similar al de Chávez en Venezuela, cuyo objetivo sería acceder al llamado Socialismo del siglo XXI.

 Cierta izquierda que tenemos en casa es amiga de las propuestas seductoras y de feroces descalificaciones, unas y otras divorciadas de la realidad.
    Nada más seductor, por ejemplo, que manifestarse partidario del diálogo para poner fin al conflicto armado y exigir -como lo hace un Iván Cepeda- el desmonte de las estructuras de guerra.
    Muy bonito también es decir que la población civil debe ser puesta al margen del conflicto armado y que para ello se han creado las llamadas Comunidades de Paz, como la de San José de Apartadó.
    Quienes no comparten estas propuestas son vistos por los más connotados voceros de la izquierda colombiana como enemigos de la paz, miembros de la extrema derecha o de la tan de moda mano negra.
    ¿Cuál es la realidad? La conocemos todos. No es que seamos las víctimas de un conflicto cuya responsabilidad corre por partes iguales entre guerrilleros, paramilitares y militares y con el cual muy poco tenemos que ver, salvo como víctimas y espectadores ajenos a semejante lucha. Esta es una manera piadosa de cierta izquierda para disfrazar lo que desde hace más de 45 años padecemos: una guerrilla, sustentada por el narcotráfico, que se vale de métodos típicamente terroristas, como asaltos, atentados, asesinatos, secuestros, minas antipersona, y cuya principal víctima es la población civil.
    Las Fuerzas Armadas cumplen la función de protegernos con un alto costo en vidas y en lisiados. ¿Quién que conozca la situación colombiana puede dudarlo? ¿Será una posición de extrema derecha reconocerlo así?
    La población civil, víctima de las acciones terroristas de los grupos en armas, incluyendo desde luego a los paramilitares y ahora las 'bacrim', en vez de marginarse debe prestar su colaboración en esta lucha a través de redes de cooperantes. Como es universalmente sabido, la unión de la Fuerzas Pública y la población civil es esencial en los países amenazados por el terrorismo. Por otra parte, las llamadas Comunidades de Paz, creadas por voceros de la izquierda, no tienen los fines apostólicos que estos les asignan. Jamás he olvidado lo que 'Samir', el segundo comandante del frente V de las Farc, hoy reinsertado, me contaba en Carepa hace un año: "La Comunidad de Paz de Apartadó nos servía de refugio cuando había incursiones militares en la zona".
    La paz, desde luego, es un anhelo nacional. Así lo percibieron mandatarios como Belisario Betancur o Andrés Pastrana cuando intentaron el diálogo. Pero luego del colosal engaño del Caguán, todos sabemos que la guerrilla se sirve de estos anhelos solo para reforzar o proteger su aparato de guerra. La triste verdad es que, pese a los golpes sufridos bajo el gobierno de Uribe, no se siente derrotada ni dispuesta a desmovilizarse. Cuenta con el millonario sustento de la droga, una nueva estrategia de lucha y una efectiva infiltración en el aparato judicial del país, en universidades y medios de comunicación.

    Muchos colombianos, de izquierda o no, piensan hoy de buena fe que la guerrilla, incapaz de acceder al poder por las armas, tendrá tarde o temprano que negociar ventajosamente su desmovilización con el actual gobierno. Pues bien, esa opción tiene mucho de cuento de hadas. Las Farc y el Eln, atentos a lo que hoy ocurre en el continente, contemplan otra alternativa: la llegada al poder entre nosotros, tarde o temprano, de un movimiento similar al de Chávez en Venezuela o el de Correa, Evo Morales o Daniel Ortega, cuyo objetivo sería el mismo de la lucha armada: acceder al llamado Socialismo del siglo XXI. Como sea, es mejor examinar estas peligrosas opciones en vez de comer cuentos. Aunque por culpa de ello se nos siga ubicando en los malignos parajes de la extrema derecha.
    La paz, desde luego, es un anhelo nacional. Pero todos sabemos que la guerrilla se sirve de estos anhelos solo para reforzar o proteger su aparato de guerra.